sábado, 16 de abril de 2011

¿Por qué la medusa no tiene huesos?


¿Por qué la medusa no tiene huesos?

(Kurage bone nasbi)

Mucho, mucho tiempo atrás la consorte del rey del Palacio del Dragón estaba a punto de tener un bebé, y tenía el extraño antojo de comer hígado de mono. Queriendo satisfacer su deseo de alguna forma u otra, el rey Dragón llamó a la tortuga, uno de sus súbditos, y le pregunto si él podía pensar en un buen plan.
La tortuga es una sabía criatura. Salió inmediatamente y llegó al otro lado de la isla de Japón y encontró a un mono jugando en la montaña cerca de la playa.
—Amo Mono, Amo Mono, ¿no tienes ganas de ir al Palacio del Dragón como huesped? —le preguntó—. Allí hay grandes montañas y todo tipo de festines. Si vas, te llevaré—. Le ofreció mostrándole su enorme espalda.
El confiando mono se dejó se llevar por las hermosas palabras de la tortuga y emprendió la marcha al Palacio del Dragón con el corazón ligero. Encontró que en verdad era un palacio mucho más esplendido de lo que había escuchado.
Mientras el mono esperaba, a la entrada de la puerta interna, a que la tortuga viniera por él para guiarlo. La medusa, que era la guardiana de la puerta, miró a la cara del mono y explotó en risas.
—Amo Mono, ¿no sabes nada, verdad? La consorte real va a tener un bebé y dice que quiere hígado de mono para comer. Por eso te han invitado como huésped. —declaró la medusa.
Esto no puede ser” pensó el asustado mono, pero también él era inteligente.
Espero como si no comprendiera nada.
En ese momento la tortuga salió y dijo:—Ahora, ven por aquí.
—Amo Tortuga, —exclamó el mono— He hecho algo terriblemente tonto. Si hubiera sabido que iba hacer semejante clima, habría traído mi hígado conmigo, pero lo olvide y lo deje colgando en un árbol en la montaña para que se secara al sol. Si empieza a llover, se puede secar y me preocupa.
—¿Qué, viniste y dejaste tu hígado detrás? —gritó la tortuga—. Bueno, no hay nada que hacer excepto volver por el.
Inmediatamente tomo al mono en su espalda y una vez más lo cargo hasta la playa. Tan pronto como llegaron, el mono se bajó rápidamente y escaló hasta la copa del árbol más alto. Una vez allí, comenzó a mirar a su alrededor como si nada pasara.
Con gran alarma la tortuga preguntó:—¿Qué es lo que pasa, Mono, viejo amigo?
Con una carcajada el mono respondió:
—Dentro del océano no puede haber montañas, fuera del cuerpo no puede haber hígado.
—Esto paso seguramente por ese lengua-floja de la medusa habló de más mientras el mono esperaba en la puerta. —se quejó la tortuga cuando regresó al Rey Dragón.
—¡Ese indisciplinado sujeto! —gritó el rey—. ¡Quítenle las escamas! ¡Sáquenle todos los huesos!
Esto es porque la medusa llego a tener la forma que tiene ahora. Fue un castigo por hablar mucho.

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